cucharas y otros dulces

creo que es el tenedor el secuestrador del dulce de leche, claro aun carzco de peurbas sufucientes, pero en la indagatoria de la mesa y las sillas alcance a ver brevemente esa mirada de culpa entre las los espacios vacios de metal; en vano pregunte dóde estaba mi dulce de leche, desde la seis de la tarde no aprece como siempre sobre la mesa, al lado de los candelabros y frente al servilletero… cómo enfrentar esta soledad de dulce, cómo hablar de otra cosa…

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