indenti(dad)ficación

me despierto como cualquier otro día; sin embargo, con el paso del tiempo y de las horas me voy convenciendo que al menos para este estado no existo; y es extraño escuchar que no existo, uno se toca, se prueba, recuerda los besos de ayer,y aun así andan diciendo que no existe, comienzan las llamadas de aquí para allá, viajes, vueltas, filas, celadores y en una ventanilla pequeñita una mujer trigeña con el pelo tinturado aparece, “existe acá lo veo” (algo que también sabia desde antes) nuevas llamadas, nuevas filas y se me vuelve a decir, -¿en serio? ya lo busqué y no existe, supongo que debe estar muerto; vuelvo a tocarme, mirarme, olerme, intento llamarte para no ser una ilusión con ínfulas de realidad… llego a tu casa, tu puerta, tus labios… qué importa sino existo para otros si me quedo sonriendo esperando un beso…

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