chocolate

Preparar chocolate puede ser una tarea no tan sencilla teniendo en cuenta el tipo de chocolate con el que se cuenta y el gusto por lo amargo o dulce. Son estos -después de todo- los criterios más importantes en lo referente a chocolates; pero es necesario también cierto tipo de destreza en el batido, he observado -en ciertos casos- algunas consecuencias que bien pueden ser nefastas o peligrosas para un buen chocolate, una de ellas es por ejemplo el exceso de chocolate asentado en el fondo del pocillo, un buen chocolate además de expeler un aroma tranquilizante debe al mismo tiempo poder saborearse hasta el final, de esta manera el ultimo sorbo ha de ser en lo posible un poco más amargo pero sin que ello conlleve a que el que degusta tener el cuncho en su boca… esto por ser además molesto hace que nuestro invitado se sienta incomodo con el chocolate… algo semejante fue lo que le pasó a un tío lejano quien celebraba su primer desayuno como casado y su recién esposa quien era una gran contadora pero pésima cocinera intento sorprenderlo con un chocolate y huevos el primer día. Aquel tío aunque sintió extraño el chocolate en los primeros sorbos habría de ser hasta el final en el cual en un intento de premura por seguir en cumplimiento de los derechos y deberes de la luna de miel, habría de tomarse directamente el cuncho del chocolate, el cual llegaría directo a la tráquea dejándole una sensación de amargura durante meses y que se transformaría en un sentimiento sinsabor con su nueva esposa.
Aunque las excusas de la separación fueron bien distintas, no es posible negar el efecto del poder de una simple taza de chocolate… si se perdió un reino por un clavo no veo porque no pueda perderse un matrimonio por una taza de chocolate.
La preparación ha de iniciarse escogiendo entre la leche o el agua, en ciertas regiones he sabido que cambian esto por aguapanela, que si bien produce un efecto interesante es mejor seguir el viejo estilo de la leche recién obtenida y, es que leche y chocolate parecen ser una pareja además de peligrosa, para algunos puede servir de suave tentación cuando se quiere intentar otros sabores diferentes al del café. Aunque en la actualidad el cacao es de difícil consecución vale la pena probar un poco del chocolate en su versión natural… si ello no es posible, las pastillas de chocolate son un buen aliciente para la mayoría de cocineros, por otra parte una buena preparación requerirá de especies de olor para darle un poco más de carácter al chocolate, entre mis preferidas recomiendo la canela y la pimienta, esta última debe agregarse solo al final en pequeñas cantidades con lo cual se alcanzará un muy distinto sabor frente al cualquier chocolate en general. Esto lo descubrí en una tarde de lluvia cuando al regresar y al estar un poco confundido por el frió tome por descuido el tarro de la pimientas en vez de la canela, ese el problema cuando ambos son casi igualiticos y uno anda pensando en otras vainas, el caso es que cuando espolvoreé la supuesta canela noté que el polvo no era de color ocre sino que tenía pequeños puntos negros y verduzcos que obviamente no provienen de la canela, al voltear el tarro supe que era pimienta y aunque pensé en desechar la taza de chocolate preferí probarla.… lo interesante de la pimienta es que incrementa el sabor del chocolate además de sentir rápidamente ese calor que fue llevado por la lluvia de la tarde…
Bueno, ha empezado a llover, y ello quiere decir que tendré que salir de nuevo a experimentar un poco de eso que pasa por nuestro alrededor, tal vez cuando llegue me prepare un chocolate…

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