noche

llegó la noche pero no quería perder el atardecer, llegó la noche y vi como el sol desprendía sus últimos pedacitos, me quede sentado desde mi oficina en el 8 piso y quise como el principito correr la silla para ver de nuevo el atardecer, una y otra vez, perderme, dejarme llevar, no quería que la noche llegara y me robara esa sonrisa escondida, no quería que la noche se me comiera las sombras; corrí entonces camino al sol y aún así perdí un poco de mi.
tropecé mientras corría y estando en el suelo me encontré con una esperanza cortaziana que se había caído de un cocotero y me dijo que no corriera mas que mañana volvía la tarde…

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