un día salí de donde estaba, del tiempo que me atrapaba, de las distancias que no cesaban en recorrerme, de las cosas que me faltaban por hacer, del viento que no me traspasaba; me escabullí entre las sabanas de la rutina y me fui perdiendo en las mañanas, en las tardes…
Una noche te encontré, luego te vi una mañana y una tarde, en el cine, en las calles del centro de la ciudad, en la mitad de la playa, rodeadas por mar, con frío, con miedo, en silencio, dormida, despierta, bajo la noche y la luz que se metía entre el cuarto; sentí, miré, be?e, escuché…

que quiero darte unas letras, unos puntitos suspensivos… y por último yo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *