Eliot, el imitador de Dean Martin

debo vivir en un apartamento de 40 metros cuadrados, la sala queda subyugada a la cocina y, a mitad de la entrada es inevitable tropezar con el tocadiscos. Tengo una colección del rat pack en desorden como en mi cuarto de ropas; apenas son las tres de la tarde comienza a girar “Kiss Me, Stupid”, suena e intento limpiar el cuarto, la sala atestada de cigarrillos y las botellas de brandy.
Me converti en el imitador de Dean Martin a los 13 años, tal vez fueron las colecciones de papá o el bus que me llevaba al colegio que no dejaba de sonar esa voz, oscura, extraña…
ahora el mundo no difiere mucho de las canciones, voy al casino y le canto a tres borrachos, dos bailarinas cansadas de la noche, una mujer pérdida entre sus penas, un el celador que cuando yo termino de cantar sale a avisarme sobre las noticias del día…
es extraño, la vida se me convirtió en un acetato, cada cieto tiempo le doy vuelta y comienza de nuevo, hay breves espacios con ruiditos de fondo como cuando la aguja pasa de cancion en cancion…

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