de cerca nadie es normal

Allí estaba ella, ordenando una y otra vez sus billetitos, como si fuesen juguetes o frijolitos.. en orden, en color, por la cantidad de ceros, por la forma en la cual posan los héroes patrios… a veces me pregunto si ordena asi las esperanzas, los quereres, los adioses, si cuando entra a su cuarto deja sus sonrisas ordenadas, si ordena las tristezas por color, tamaño, por duración…¿tendrá orden para las lágrimas y las sonrisas? ¿tendrá un cajoncito para guardar las nostalgias?


Yo tengo mis propios cajones de recuerdos pero en desorden, así todo se me viene junto, un beso de hace 4 años con un abrazo de hace 6 meses con una carta de hace 10 años, me es tan difícil distinguir fechas que todo se me vuelve uno…

Cada vez que la veo ordenar, juntar, clasificar, me imagino que yo la invito a hacer eso mismo con las gotas de lluvia, con las letras de la sopa de pasta, con las miradas hacia las nubes, con la arena de la playa…
tal vez sea bueno ordenar todo eso… y un buen día, sacar a pasear la esperanza de hace 3 años, darle una vuelta a la manzana al beso de hace 15 años, sacar al sol una nostalgia perdida. Aunque le advierto no me de a guardar esas cosas porque se las pinto de colores, le pongo con pegastic una sonrisa, las meto en una botellita y las tiro al mar, me voy en un barco a buscarlas y entonces las desordeno.

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