Sobre una historia de un llavero y una cartuchera morada

Aún se me hace extraño por no decir casi paradójico que Maria Pau me dejara en mitad de su pupitre, generalmente tiende tomarme entre sus manitas, a darme vueltas, a morderme y de vez en cuando a perderme entre el maletero… pero ya van a ser casi dos semanas y Mapau como yo le digo, no aparece, no habla, no me llama, no me busca, no abre su cofrecito donde tiene metidas tres tarjetas de corazones, una crayola y un borrador a la mitad. Tal vez sea la soledad, pero me he comenzado a hablar con una cartuchera morada, alli viven dos juguetes un carrito de plastico azul y una bailarina con el pelo pintado con kilométrico.
Solo espero que un buen día llegue de nuevo Mapau y se de cuenta que este llavero carga la llave de su corazón.

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