consentimientos

Haces pataleta como niña pequeña, te pones brava y frunces el ceño para que sencillamente te consienta… yo que tengo una voluntad de flan, me dejo perder por tu sonrisa, dejo pasar cualquier malestar y voy corriendo como detras de una cometa.
Ahora creo que los consentimientos no son informados, ni pensados, ni preestablecidos, suceden como cuando los besos te besan con las hojas de los árboles y tu alma se vuelve arbórea.

hay sonrisas que tan solo aparecen brevemente como suspiros

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