Pijamas

Hacia el final del día tiendes a abrirte brevemente a un espacio donde tu conciencia finalmente se resquebraja y pierdes todo control. Cuando los relojes de muñeca comienzan a sonar y en la ventana puedes ver tu reflejo, te cambias de zapatos y dejas a los pies flotar, te quitas el jean, la camiseta y te vistes de rayas de colores. Entras de colores a tus sueños, algunos tienen sonrisas del día, otros se mantienen tímidos (esos son muy pocos) y otros son ruidosos como orquestas de pueblos.
Es allí, en ese espacio donde finalmente te encuentro.

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