Banca y parques de diversiones

Ese día en el que me dijiste que finalmente acabaría todo, me quede sentado, en silencio, en mitad de la banca por mas de dos horas; al levantarme lo hice lentamente o mas bien lo sentí lentamente.
No sabia si la extrañeza era mas fuerte que la ira o ironía de nuestra despedida en mitad de una banca del parque de diversiones.
Al salir, del parque me sentí un poco más solo, un poco más agitado en el interior, no diré que estaba fragmentado o que sentía el alma desvaneciéndose. Era una nueva sensación el hecho de devolverme con mi soledad, de asistir a los típicos rituales -ahora conmigo mismo-, el cine, la mañana, el chocolate, la ducha…
Ya no escribo sobre tu cuerpo, tampoco sobre los labios sabor a naranja, no te describo a media tarde, ni te mando mensajes, es más sencillo el estar, es más sencillo el quedarse ahora en la tarde rayando el sol.
Así que finalmente debo decirte que agradezco tu partida, porque finalmente me dejaste con mi soledad. 

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