ausencias en aeropuertos

para aquellos que  vi en el aeropuerto
una de las cosas que uno termina por aprender, es que en el aeropuerto se pueden conseguir desde cepillos de dientes hasta fotocopias, pasando obviamente por chicos que envuelven maletas de plástico, cambio de divisas etc. sin embargo, mi queja principal son las librerias, las cuales a pesar de un numero extenso de libros, tienden a presentar únicamente los top sellers de autoayuda. Tema de moda, porque hoy en día nadie quiere sufrir, y muchos menos saber que otros la pasan mal, o bueno si la pasan mal que tuvieron una epifanía acerca de su vida. entonces parece extraño hacer una apología por estos días a las despedidas, a los adioses, a ese sentimiento de desprenderse, tan necesario como natural después de todo. 
He aprendido a querer y enojarme con los adioses, los quiero porque en un adiós verdaderamente el otro comienza a tener una parte en nosotros, ya ese otro no es el que vemos en una cafetería o en el bus; el otro toma posesión de nuestros recuerdos, claro los transformamos porque así somos los humanos, pero en pleno adiós el otro se funde en nosotros. Me molesto porque las rutinas cotidianas de la vida cambian, y cambiar a pesar lo que digan los gurus, no es tan chevere… uno termina por cambiar sitios, olores, y a veces sencillas palabras, es inevitable. 
He aquí y ahora, un despapel de recuerdos…

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