El Columpio

Jose de las tres Marias bien había decidido dos meses antes partir hacia el pueblo donde había pasado su infancia, tal vez fatigado de la vida en la ciudad o mas bien acosado por el recuerdo indeleble de Patricia, su primera novia, quien la conoció mientras se balanceaba en el columpio. Transcurría el año de 1935 y ella era hija del barbero, el  padre de Jose de las tres Marías era el abogado y dos veces electo alcalde, asistía regularmente los lunes a las 9 de la mañana con el barbero. Patricia por su parte de vez en cuando jugaba en el local, con su vestidito de flores rojas se la pasaba dando vueltas en las sillas giratorias; se impulsaba desde el estante de peinillas, y le encantaba comer pequeños dulces rojos con forma de mora. 

Fue un sábado cuando caía la tarde y la hojas secas de la primavera rodaban por la calles cuando José de la tres Marías le comenzó a dar pequeños impulsos a Patricia; ella le sonreía y le pedía que le diera mas impulso, sentía como el viento le enredaba su cabello, el aroma a dulce…
pasarían cerca de 60 años, dos matrimonios, dos divorcios; y el recuerdo de aquella tarde parecía no perderse ante el tiempo. Cuando Jose de las tres Marías llego al pueblo, se dirigió al parque, alli estaba Patricia, columpiando a su nieta…

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