Chocolate


Juan Manuel a sus 22 años tomo una de sus decisiones más importantes y trascendentales que pensó tomar a lo largo de su vida; porque fue a esa edad en la que se dio cuenta que no quería volver a amar de la misma forma en que había amado antes. Antes de los 22 Juan Manuel se dio por entero en sus amores, soñó con los azules del cielo y se entrego entre mares interminables de pasión, pero tenía que ser el cruel destino el que le quitara en un solo segundo sus sueños de tiempos lejanos y su mirada almendrada y cambiante de color se torno oscura y profunda.
Durante varios meses divago entre las calles y le fue difícil comprender el llanto de la risa en las mañanas; siempre creyó en los imposibles y en que nunca acabaría, pensó que no podía detener su melancolía de día y que era eso lo que nunca acabaría. Entonces en una mañana, cuando el sol rayó en su ventana, en su momento presente recordó sorpresivamente el chocolate de los días infantiles y distantes, tuvo el presentimiento que no había olvidado de todo los días en el bosque y las noches sin luna. Decidió entonces buscar los libros antiguos de magia que tenía en el apartamento y recordó que aún le quedaba una pequeña opción; una pequeña opción pero que tal vez era la última opción que podía tener en aquel entonces.
Durante varias horas se perdió entre letras antiguas, hechizos y menjunjes extraños; a cada paso se encontraba con elementos y hierbas que nuca había conocido; el libro le pesaba en sus piernas y al cabo de toda una noche creyó encontrarlo; leyó cuidadosamente  las palabras y los ingredientes con tal de no poder equivocarse, espero a que la luna se colocara en el momento adecuado…

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