desencuentros en aeropuerto

Parece inevitable que de una u otra manera siempre termine tomando un capuchino en el Juan Valdez del aeropuerto el Dorado. Cabe anotar que hace años deje el café, pero estando en el aeropuerto y dada la situación es parte del rito de las despedidas. Porque si, una vez más me despido de alguien; para muchos de ustedes o la gran mayoría ir a despedir al aeropuerto es algo que sucede un par de veces en la vida. En mi caso parece ser parte de esos eventos cotidianos; he visto como algunas familias lloran, otras se prometen escribir todos los días, conectarse por skype, el abuelo que dice que ahora si abre una cuenta de correo, y todo tipo de promesas que usualmente y por experiencia resultan pretensiosas; no niego que habrán comunicaciones, que en ocasiones y en algunos meses esas comunicaciones seran menos distanciadas. Sin embargo, hay que aceptar que en toda despedida, hay una despedida de una cotidianidad, esa cotidianidad de ir a cine, de hablar al lado de un jugo, de verse con la mirada cercana del otro, de escuchar la respiración agitada al subir las escaleras, las palabras del otro cuando describe el sabor de la comida. Eso es lo que se extraña en últimas y que por más skype, msn, gtalk no se cubre; al cabo de unos días se aprende a vivir con esas nostalgias, se comienzan a encontrar nuevas cotidianidades. Y también estan los olvidos porque asi se niege una y otra vez frente a ese otro, el olvido llega; es inevitable, no hay nada de malo en ello, porque no es que el paso del tiempo, sino las cosas que se hacen en ese tiempo lo que hacen los cambios en la cotidianidad… 

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