Almuerzos de colores

Llega el mediodía con el ruido de vendedoras de baja estatura y cachetes colorados. En la esquina se ven colores abultados, amontonados, dispuestos por tamaños y formas, los caminos son estrechos y la ropa se impregna con olor a bosque, tierra y agua. Entonces me llega un recuerdo suyo tan similar a una sonrisa que me hace comprar duraznos y chocolate…

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